SickBoy
Estaba hablando con el cabrón de Begbie cuando entró la policía y nos encañonó, teníamos dos putos kilos de heroína en el departamento, estábamos jodidos. El maldito de Renton se había ido con nuestro dinero un mes antes, habíamos dejado de ver a Spud y no sabíamos en que mierda estaría metido ahora, así que para el nuevo negocio de la venta de heroína solo contaba con el desquiciado de Begbie. Bueno, había llegado la policía y nosotros con la heroína ahí con el miedo hasta el culo y mirando de frente a unos uniformados gritando insultos en su estúpido acento inglés. Caímos en ese negocio luego de vender la primera vez – y qué el cabrón de Renton se fuera, hijo de puta- llegamos de no sé qué manera a encontrarnos con 2 kilos en nuestras manos, y como Begbie no se iba a meter 2 kilos jamás y yo la había dejado, no teníamos nada más que hacer que venderla; pero ni llegamos a eso.
El día que Renton se fue con el dinero y el demente de Begbie destrozó la habitación de ese hotel de tercera pensamos que se acabaría todo. Spud y yo en cuanto vimos llegar a la policía nos fuimos, mientras que él desquiciado ni se percató de cuando llegaron. Nunca supimos como se salvó de caer en la cárcel, Begbie dice que enfrentó a los policías y escapó, pero el cabrón es un mentiroso de primera así que no veo la posibilidad de esa situación, lo más seguro es que los haya sobornado o algo así. Después de eso volvimos a Escocia por separado, como dije antes nunca supimos que pasó con Spud, algunos decían que ahora estaba muerto o algo así. Y hablando de Mark, tampoco supimos que pasó con él, el demente de Begbie quería ir a su casa y robar a sus padres para recuperar algo de dinero perdido, menos mal que lo convencí de calmarse y darse cuenta de que sus padres no tenían la culpa de que Rentboy fuera un cabrón de primera clase. Y justo después de eso nos encontramos con el que nos vendió la heroína la primera vez, estaba vez como no teníamos ni un peso de dinero decidimos que le daríamos una parte en cuanto la vendiéramos, se arriesgó el maldito… era un cobarde y quería deshacerse de inmediato de la heroína, y nosotros éramos los únicos imbéciles dispuesto a hacerlo. A quien queremos engañar, éramos los más grandes idiotas de toda Escocia, hubiéramos hecho cualquier cosa por un poco de dinero, hasta dar un maldito riñón.
Con la heroína nos fuimos hacía Londres, queríamos vendérsela al mismo sujeto de antes; con un poco de suerte podríamos dedicarnos a eso por siempre, ser traficantes no pintaba tan mal tampoco, aparte de que la plata que se gana es mucha. Llegamos y alquilamos un apartamento de mierda en un sector pobre de la ciudad. Begbie estaba maniático, no quería tener ningún problema con la policía así que apenas salía del apartamento, yo me encargué de hacer el contacto con el comprador así que solo íbamos a dormir un día en Londres y luego volveríamos con toda el dinero a Escocia, el futuro después de eso ni lo había imaginado, vamos que soy un ex drogadicto, que más se puede esperar de alguien como yo.
En el día que estuvimos en Londres salí de la habitación, no podía estar encerrado con el maniático ese en una maldita pieza de 2x2. Las calles de Inglaterra son diferentes a las de Escocia, la gente es distinta, la música es distinta, los peinados son distintos, hasta las malditas mujeres son distintas. Y para bien, que chicas más follables había, me quería volver loco. Vi a un grupo de chicas increíblemente guapas y me acerqué a ellas; les invité un trago en un bar y una me aceptó; no pasaba sin follar de hoy, que el cabrón de Begbie se fuera a tomar por culo y me dejara el apartamento para mí. Estaba con la chica y me pedí una cerveza y ella no sé qué trago de moda, hablamos un rato y era increíblemente tonta, pero era un bombón casi que 90-60-90. En cierto momento le dije que fueramos a mi apartamento, que podíamos estar más cómodos y todos esos pretextos para conseguir mi objetivo, pero la muy cabrona me mandó a la mierda. Es cierto, las mujeres son mejores en Inglaterra que en Escocia, pero también son más unas perras despiadadas. Cabreado fui a buscar a Begbie al apartamento para tomarnos unas birras y mandar a la mierda al mundo un rato, luego hacer el intercambio e irnos rápido de esta maldita ciudad.
Begbie me puso trabas al principio por que no querían que lo descubrieran la policía y eso, pero el cabrón tiene una facilidad para entusiasmarse cuando le hablan de alcohol y de que no tiene que pagarlo, así que me acompañó. Qué decisión más estúpida, confiar en que ese perro lunático podría comportarse. Estábamos bebiendo quizás nuestra 5°ta cerveza y el maldito enfermo empezó a comportarse como el psicópata que es, empezó a gritar y a decir que Escocia era el mejor país del mundo y no sé cual clase de mierdas más -ojalá haya sido por el alcohol, porque que alguien piense que Escocia es el mejor país del mundo demuestra solo que es un deficiente mental, lo que es mucho, incluso para Begbie-en fin, empezó a gritar esa mierda y obviamente que algún cabrón patriota picó el anzuelo y se enfrascó en una disputa con Begbie, pobre desgraciado. El tipo medía 1.90 pero no puedo hacer nada contra la ira desquiciada, mi “amigo” sacó su navaja y lo amenazó, el tipo se echó para atrás justo cuando Begbie le lanzó una patada a la altura del estomago, la que solo lo rozó, creó que en ese momento se dio cuenta con la clase de demente que se había metido, para Begbie la patada fallada fue una motivación, lleno de rabia y estupidez se abalanzó contra él sujeto este y lo atacó con la navaja; le hizo un corte en el brazo del tamaño de una jeringa de heroína -que ganas me daban de volver a la heroína a veces- por la cual no paraba de salir sangre, el tipo ya botado en el suelo no tenía nada que hacer, Begbie estaba encima de él y le propinaba golpes directos al rostro. Parece que al cabrón se olvidaba que teníamos un departamento con 2 kilos de heroína, no sé que le pasaba que no se daba cuenta que tenía que parar, pensé en irme y dejarlo ahí, para después hacer el negocio solo y mandarlo a tomar por culo, pero cuando me estaba parando sonaron las sirenas de la policía y el demente paró inmediatamente, me miró con cara de preocupación y se levantó corriendo hacia mí. Salimos disparados de ese maldito bar hacía el apartamento, pero la policía nos seguía, los cabrones del bar debieron haberles dicho hacía donde nos fuimos, y no los culpo, Begbie quizás mató a ese pobre tipo; maldito cabrón loco demente. Mientras corríamos me venía a la mente una canción de “The Velvet Undergound”cuyo coro dice: You gotta run, run, run, run, run / Take a drag or two / Run, run, run, run, run / Gypsy Death and you / Tell you whatcha do /. Me hubiera gustado estar escuchando música en vez de corriendo de la policía, repito, Begbie maldito hijo de puta. Corriendo no paré de gritarle a Begbie que era un imbécil, que nos había jodido, que era un demente y que debería estar en un puto psiquiátrico.
Cuando por fin llegamos al departamento pensamos que nos habíamos salvado, estaba maldiciendo a Begbie justo en el momento en el que los polis derribaron la puerta y nos apuntaron con las pistolas. Como éramos unos estúpidos habíamos dejado la heroína a la vista de cualquier persona que entrara, así que la vieron y estábamos jodidos, completamente jodidos. Nunca había visto a Begbie asustado, nunca lo había visto temiéndole a otra persona, me daba risa que el cabrón por fin se sintiera intimidado, me generaba un poco de satisfacción entre tanta mierda. Nosotros no respondíamos, estábamos petrificados en medio de la habitación, Begbie con los puños llenos de sangre y yo con la mirada fija en un hueco de la puerta por el cual escapar, preferiría morir antes de ir a la cárcel con todos esos delincuentes retrasados, yo soy un hombre con clase que no merece un trato igual a la gente como Begbie, en fin, estaba mirando el hueco perfecto para escapar cuando se abalanzaron sobre él y me dejaron una oportunidad inmejorable; con el dolor de mi alma dejé la heroína atrás, y a Begbie, que en verdad me importaba una real mierda, el cabrón me había metido en este lío, lo merecía. Salí corriendo lo más rápido posible de la habitación y por los pasillos, me sorprendió que no hubieran más policías, aunque pensándolo bien solo habían ido por una estúpida pelea de bar, no deberían haber habido más. Bueno, pasé corriendo por el pasillo de este edificio de mierda y salí a la calle, estaba una patrulla estacionada así que me oculté en el cuello de mi chaqueta, pasé con la cabeza baja tratando de pasar lo más inadvertido posible, luego de avanzar unos metros me eché a correr como un loco. En mi mente tenía el recuerdo de “mis amigos”; a Renton quizás no lo odiaba tanto en este momento, éramos bastante parecidos en el fondo, ambos habíamos hecho cosas parecidas, Spud era bueno, me daba un poco de pena pensar en que podría estar muerto ahora, y el cabrón de Begbie era una persona que me daba lo mismo, en el fondo no sentía nada por él más que miedo, estaba demente, ojalá callera en la cárcel esta vez.
Ahora, viviendo de lugar en lugar yo era casi feliz. Estaba contento con trabajos estables de vez en cuando, había dejado la heroína y me comportaba como un ciudadano casi normal, me metía algunas drogas suaves los fines de semana, disfrutaba con mujeres, incluso pensaba en conformarme solo con una algún día, ya saben, formar una familia. Como el cabrón de Renton decía siempre: Escogí una vida.
pulento
ResponderEliminar(bésame)
http://25.media.tumblr.com/aecbf9a0f58f835f716997fe793ce44e/tumblr_mohb1oUGkT1rpyx4so1_500.jpg
ResponderEliminar